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    <title>LU9 Mar del Plata</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Mar del Plata.</subtitle>
    <updated>2026-09-09T17:05:33+00:00</updated>
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            Una experiencia enriquecedora: ¿Cómo es trabajar con alumnos de otras nacionalidades en colegios marplatenses?
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                <![CDATA[Victor Palacios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La creciente presencia de la comunidad china en Mar del Plata también se hace sentir en las aulas. Una escuela secundaria de la ciudad tiene hoy 13 estudiantes de familias chinas sobre unos 350 alumnos, además de varios más en el nivel primario y, para acompañar su integración, creó un curso de castellano obligatorio. Así lo contó en LU9 el educador Víctor Palacios, que definió la experiencia como "un desafío muy interesante".</p><p>El principal obstáculo es el idioma: las familias hablan chino mandarín y manejan muy poco inglés, por lo que la comunicación no puede apoyarse en una lengua intermedia. Frente a eso, la escuela dispuso un curso de castellano dos veces por semana en el contraturno para quienes no dominan el idioma, una medida que, según Palacios, "ha dado muy buenos resultados" y fue bien recibida por los estudiantes y sus familias.</p>De las familias rusas a la comunidad china<p>Palacios explicó que el perfil de la matrícula fue cambiando con los años. En otras épocas la escuela había recibido una afluencia de familias rusas, un movimiento que hoy prácticamente se apagó: quedan apenas uno o dos estudiantes de ese origen. En cambio, los chicos de familias chinas "son muchos, muy numerosos", tanto en la secundaria como en la primaria.</p><p>El educador los describió como parte de familias "muy disciplinadas, muy respetuosas" y con una capacidad de trabajo llamativa. Remarcó que se dirigen a docentes y directivos de manera "muy protocolar", con fórmulas de saludo y de respeto que no son habituales en el trato cotidiano argentino. "Muy obedientes, muy trabajadores", resumió.</p>Un curso de castellano obligatorio en contraturno<p>La medida central que adoptó la institución fue el curso de castellano. Palacios señaló que el conocimiento del idioma se vuelve obligatorio de manera progresiva porque los estudiantes deben rendir sus evaluaciones en esa lengua: prácticas del lenguaje, literatura, historia y el resto de las materias.</p><p>Por eso la escuela estableció un curso obligatorio para quienes no manejan el castellano, dos veces por semana en el contraturno. Los resultados, dijo, fueron positivos: los chicos incorporan el idioma con rapidez, aunque "algunos van un poco más lento y otros más rápido", según cada caso.</p>Una profesora que habla mandarín para tender puentes<p>Para sostener el trabajo, la escuela sumó a una profesora de literatura en castellano, egresada de la Universidad de Mar del Plata, que además sabe chino porque vivió unos años en ese país. Ese perfil, indicó Palacios, permitió tender un puente no solo idiomático sino también cultural.</p><p>A través de ese vínculo, contó, la institución conoció aspectos de la vida de esas familias: en algunos casos, durante la primaria los chicos se mudan a China para vivir con sus abuelos y luego regresan. El educador mencionó también que, según le comentaron, los estudiantes que llegan a la Argentina provienen mayoritariamente de una misma región del sudeste de China.</p>El desafío de romper el aislamiento<p>Uno de los puntos más delicados, planteó, aparece cuando hay más de un estudiante chino en el aula: tienden a hablar entre ellos y a formar un grupo pequeño, lo que puede dejarlos aislados del resto. "Hay que romper ese aislamiento" y ofrecerles herramientas para que puedan comunicarse con sus compañeros, sostuvo.</p><p>En ese terreno, la tecnología funciona como un arma de doble filo: los traductores ayudan a comunicarse, pero al mismo tiempo generan dependencia de la pantalla. Aun así, el balance que hizo de la convivencia fue positivo: entre los chicos, dijo, la coexistencia en la escuela se da "sin dificultad".</p>Traducir consignas, un plus de trabajo<p>La adaptación también alcanza a la tarea de los docentes. Palacios explicó que el profesor da las consignas para toda la clase y luego se acerca al estudiante de ascendencia china para explicar y corregir con otro tiempo. Esa dinámica, admitió, requiere aulas no demasiado numerosas y docentes dispuestos a sostener ese acompañamiento.</p><p>Se trata, definió, de "un plus de trabajo" que la escuela asume con gusto. Recibir a estos alumnos, dijo, "ha sido un enriquecimiento" y "un aprendizaje", e incluso "un honor y una alegría".</p>Del aula a las olimpíadas<p>El esfuerzo se tradujo en logros concretos. Varios de estos estudiantes terminaron representando a la escuela en instancias de olimpíadas de matemática y en competencias de redacción de ensayos en chino, donde alcanzaron "altos estándares". Palacios los describió como "estudiantes muy buenos, muy aplicados" y celebró que representen a la institución, algo que consideró "un orgullo" y un aporte para todo el entorno.</p>Trámites y traducciones: el obstáculo para ingresar<p>El educador remarcó que no todas las escuelas abren sus puertas con la misma facilidad. Para inscribirse, las familias deben presentar la documentación que acredita los estudios cursados en China, papeles que en muchos casos hay que traducir. Ese trámite se transforma, dijo, en un obstáculo que lleva a algunas instituciones a no ofrecer vacante.</p><p>Las experiencias, agregó, son dispares entre los distintos colegios de la ciudad, tanto públicos como privados: en algunos la situación está "bien administrada" y "bien acompañada", mientras que en otros el proceso demanda más trabajo. La clave, planteó, pasa por armar las configuraciones de apoyo necesarias para que la inclusión sea real.</p>Cultura del trabajo y nombres castellanizados<p>Sobre el final, el educador se detuvo en la fuerte "cultura del trabajo" de estas familias y en algunas particularidades cotidianas. Contó, por ejemplo, que cuando hay un asueto o una emergencia climática resulta difícil transmitirles que no habrá clases: como no suelen informarse por los medios, muchas veces la familia se presenta igual y hay que avisarles con un mensaje especial, que a veces vuelven a consultar dos o tres veces.</p><p>También observó que las familias rotan: permanecen un tiempo y luego dejan su lugar a otras que llegan después. Y aportó un detalle que grafica el proceso de integración: varios de los chicos adoptan nombres castellanizados, como Lucas, Sebastián o Clara, para el trato diario en la escuela.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Víctor Palacios, docente y filósofo, habló sobre la experiencia de cursos con estudiantes extranjeros.]]>
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                                <updated>2026-09-09T17:05:33+00:00</updated>
                <published>2026-09-09T17:01:33+00:00</published>
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            El momento después de la &quot;corrección&quot;: columna de educación con Víctor Palacios
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                <![CDATA[Victor Palacios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El docente y filósofo Víctor Palacios dedicó su columna semanal de educación y filosofía en LU9 Radio Mar del Plata a la retroalimentación, el momento posterior a la corrección de un examen. Advirtió que muchos educadores lo pasan por alto, cuando en realidad es allí donde la evaluación se convierte en aprendizaje. "Evaluar no es solo poner una nota", sintetizó.</p><p>El columnista planteó que una calificación numérica, por sí sola, "indica poco", y reivindicó la devolución personalizada como una parte esencial de la enseñanza. En esa línea, diferenció la evaluación "de proceso" de la evaluación "de producto" y remarcó el peso que tiene la palabra del docente en la autoestima de cada estudiante.</p>El momento que muchos docentes minimizan<p>Palacios describió la retroalimentación como "el momento después de la corrección". Según explicó, el proceso educativo no se agota cuando el docente enseña, toma una evaluación y la corrige: "ahí no termina el proceso", porque todavía "hay que comunicar el resultado de esa evaluación".</p><p>Advirtió que suele ser una etapa relegada. "Es un momento que se minimiza", señaló, y sostuvo que algunos educadores no le prestan "la debida atención". Para el estudiante, en cambio, es central: es cuando "me comunican cómo me fue". Por eso, dijo, al diseñar una evaluación el docente debe "reservar un momento especial" para la devolución, ya que "no hay enseñanza y aprendizaje sin comunicación".</p>Por qué una nota no alcanza<p>Para el columnista, la calificación numérica aislada "indica poco". Lo graficó con un ejemplo: no es lo mismo un examen con errores en todo el desarrollo que otro en el que "todo el procedimiento estaba bien" y el alumno solo "se equivocó en la cuenta". Esa diferencia, dijo, no la refleja un número.</p><p>De allí la importancia de los comentarios al margen —los "asteriscos" y anotaciones, graficó— que "enriquecen la devolución y convierten a la evaluación en una verdadera instancia de aprendizaje". El riesgo, advirtió, es que todo quede reducido a "una instancia de medición, de catalogación", que "poco tiene que ver con aprender del error".</p><p>Una buena retroalimentación, agregó, genera en el estudiante "un momento de comprensión, de aceptación": ese instante en que "cae la ficha" y logra entender en qué se equivocó y en qué estuvo bien.</p>Evaluar el proceso, no solo el producto<p>Palacios distinguió la evaluación "de producto" de la "de proceso". Para explicarlo recurrió a un recuerdo de las clases de educación física y al conocido test de Cooper, donde —sostuvo— la vara se ponía "a la misma altura para todos", sin distinguir el punto de partida de cada estudiante.</p><p>Comparó dos casos: un alumno que a comienzo de año daba una vuelta y a fin de año llegaba a doce o trece, frente a un deportista federado que empezaba y terminaba dando la misma cantidad. Con una mirada rígida, dijo, el segundo obtendría la mejor nota; sin embargo, "quien hizo un mejor progreso" fue el primero. Por eso insistió en que "evaluar no es solo poner una nota" y en que una misma calificación puede tener "distinto valor" según el recorrido de cada estudiante.</p>La palabra del docente, entre el estímulo y el daño<p>El filósofo vinculó la retroalimentación con la autoestima y con la construcción de la propia imagen. Una buena devolución, afirmó, "permite ir formando vocaciones", porque ayuda al estudiante a descubrir "para esto sirvo, esto me gusta". A la vez, le permite al docente hacer "una meta evaluación" y revisar si enseñó bien.</p><p>Sobre el cierre dejó una advertencia sobre el peso de esa palabra que reconoce —o no— el esfuerzo. "Esa palabra es como un arma: puede matar un brote verde o puede alentar y dar alas a lo mejor de nosotros mismos", expresó, y recomendó a los docentes que inician su carrera "prestar atención a este momento clave de la enseñanza".</p>La mirada desde el aula universitaria<p>En la charla, el conductor aportó la experiencia de su cátedra, donde el cierre del año incluye una clase abierta con devoluciones. Contó que los alumnos suelen calificar esas correcciones como exigentes —"muy bravas"—, pero valoró que ese ida y vuelta, con el análisis del propio docente incluido, "también es parte de la evaluación".</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Victor Palacios, docente y filósofo, compartió una reflexión acerca de la retroalimentación en ámbitos educativos.]]>
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                                <updated>2026-08-11T19:04:21+00:00</updated>
                <published>2026-08-11T19:02:59+00:00</published>
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            Hablamos sobre René Descartes: reflexión sobre un clásico de la filosofía
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En su columna de filosofía por LU9 Radio Mar del Plata, Víctor Palacios propuso una reflexión sobre René Descartes (1596-1650), el filósofo que —según explicó— "reseteó el pensamiento" en pleno siglo XVII. Para el docente, la clave de ese giro fue el método de la duda: someter cada idea heredada a un examen riguroso hasta hallar una certeza indubitable sobre la cual reconstruir la filosofía moderna.</p><p>Palacios ubicó a Descartes en un contexto que consideró tan complejo como cualquier presente. "A veces pensamos que la nuestra es la época más difícil de la historia", planteó, pero al repasar el fluir de las ideas aparecen otros momentos igual de convulsionados. El siglo XVII, dijo, fue "un cambio de época muy importante".</p>Una época de transición<p>El filósofo describió una etapa marcada por la crisis de la escolástica medieval y por la ausencia de un modelo filosófico dominante. La política y la religión, además, estaban entrelazadas: Palacios recordó a los papas de las familias Borgia y Medici, más preocupados —según su lectura— por gobernar Florencia y tener influencia en Europa que por las cuestiones espirituales.</p><p>En ese escenario, sostuvo, los papas y obispos funcionaban como "kingmakers", figuras capaces de coronar y también de destronar, lo que los volvía "jugadores peligrosos" de la política de la época. En ese "tembladeral", agregó, Descartes desarrolla su pensamiento, en medio de lo que definió gráficamente como "una bolsa de gatos" filosófica.</p>"Resetear el pensamiento": la duda metódica<p>Palacios definió a Descartes como el "padre de la filosofía moderna" y afirmó que, con un libro breve —las "Meditaciones metafísicas"—, "dio vuelta la historia de la filosofía". Su herramienta fue la duda metódica.</p><p>La propuesta, explicó, consiste en someter todas las teorías a un examen riguroso y descartar cualquier idea que conserve aunque sea "un 0,01 de duda", hasta dar con una base "total y absolutamente indubitable" sobre la cual levantar un nuevo edificio conceptual.</p><p>Para graficar el procedimiento, el docente comparó el método con "descoyuntar un pollo": ir separando las teorías parte por parte, viendo las articulaciones entre las ideas, evitando la precipitación y el prejuicio, sin decir "de más ni de menos".</p>"Pienso, luego existo", la primera certeza<p>El recorrido, según Palacios, desemboca en el cogito: "cogito, ergo sum", "pienso, luego existo". Consultado sobre si detrás de todo esto había una búsqueda de la verdad, el filósofo respondió que sí y ubicó a Descartes como un pensador anterior a Nietzsche, que todavía creía en una verdad firme, aunque había que "limpiarla" del caos de opiniones enfrentadas.</p><p>Esa certeza, explicó, es más sólida que cualquier otra: más que la existencia de Dios o del universo, más que tener razón o no. La primera certeza es que "dentro de mí hay algo que piensa", una idea que no puede ponerse en duda, porque —razonó— si alguien duda de que piensa, ya está pensando. La duda, dijo, es como "un perro que se muerde la cola": se reafirma a sí misma.</p><p>Aunque a primera vista parezca una obviedad, Palacios subrayó que esa afirmación sentó las bases de la modernidad: la idea de que todos llevamos dentro un yo que piensa, investiga y —más tarde— vota. Esa subjetividad moderna, concluyó, está en la base de la certeza científica, de los derechos humanos y del sujeto contemporáneo.</p>El mito del autómata: "una fake news del siglo XVII"<p>Sobre el cierre, Palacios sumó una curiosidad. Descartes tuvo una hija, Francine, que murió a los cinco años de escarlatina. Durante siglos circuló la versión de que el filósofo, para sobrellevar la pérdida, habría construido un autómata —una muñeca a imagen de la niña— que llevaba consigo en sus viajes dentro de una valija.</p><p>El docente aclaró que se trata de una leyenda: "una fake news del siglo XVII", en sus palabras, que sin embargo se tomó por cierta. Y arriesgó una lectura actual: ese relato podría leerse hoy como un antecedente remoto de la inteligencia artificial.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Victor Palacios, docente y filósofo, analizó la formación de René Descartes, también filósofo, además matemático y físico, considerado el padre de la geometría analítica y la filosofía moderna.]]>
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                                <updated>2026-08-04T22:36:58+00:00</updated>
                <published>2026-08-04T22:35:48+00:00</published>
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            Reflexión acerca de la &quot;gran evaluación&quot;: columna de Víctor Palacios
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                <![CDATA[Victor Palacios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La evaluación dejó de ser una instancia "casi jurídica", frente a la cual el alumno se presentaba "como si fuera acusado de no saber", para convertirse en una oportunidad de aprendizaje. Así lo planteó el docente y filósofo Víctor Palacios en su columna semanal de educación y filosofía en LU9 Radio Mar del Plata, donde defendió el valor del error, la evaluación permanente y la necesidad de "humanizar" ese momento clave de la vida escolar.</p><p>Palacios tomó como disparador el recién concluido Mundial 2026 —una "limpieza mental" colectiva tras el torneo— para pensar en clave educativa una idea que atraviesa a toda la sociedad: la de ser evaluados. "Toda la vida somos evaluados y evaluamos", resumió el especialista, que reclamó dejar atrás las formas "injustas y crueles" heredadas del pasado.</p>De la instancia jurídica a la oportunidad de aprender<p>El columnista contrastó dos maneras de entender la evaluación. Recordó que, años atrás, era una instancia "casi jurídica": había un "tribunal de evaluación" frente al cual los estudiantes debían presentarse "como si fueran acusados de no saber".</p><p>Frente a esa mirada, propuso otra. "Hoy creemos que la evaluación es una oportunidad de aprendizaje", sostuvo Palacios, que puso el foco en el valor del error como motor del conocimiento. Se trata, dijo, de "transitar el error", reconocerlo y, a partir de ahí, "construir nuevos conocimientos".</p><p>Para que ese proceso sea justo, agregó, toda evaluación debe tener criterios de corrección claros. El estudiante tiene que saber de antemano "qué se espera de mí y qué tengo que hacer para obtener la máxima calificación", algo que comparó con tener a la vista una grilla de evaluación.</p>Evaluar no es lo mismo que examinar<p>Palacios marcó una distinción central: "no hay que confundir evaluación con examen". La evaluación, explicó, es permanente y no depende de un formato: se evalúa en el trabajo en clase, en la producción individual y grupal, y no solo en la prueba escrita.</p><p>En esa línea, fue categórico: "no hay enseñanza sin evaluación". Para el columnista, enseñar es ante todo "una relación de comunicación", un ida y vuelta en el que el docente evalúa todo el tiempo si el mensaje llega, si se comprende y si genera interés.</p><p>Por eso, cuestionó la decisión de suspender las evaluaciones durante la pandemia. Según relató, un ministro "en el apuro" dispuso esa medida, algo que consideró "claramente un error", porque —insistió— la evaluación es inherente a todo proceso de enseñanza.</p>El oficio, más allá de la pura teoría<p>Consultado sobre por qué la práctica es tan importante, Palacios advirtió que en cualquier profesión conviven buenas y malas prácticas, y que la docencia no es la excepción. Frente a formas de evaluar "avejentadas", reclamó actuar como "un docente experto y no un docente principiante o un mal docente".</p><p>El especialista apoyó su argumento en el pedagogo Donald Schön y su concepto de practicum reflexivo. "La enseñanza no es pura teoría", planteó: hay quienes "saben mucho, pero no saben enseñar". La clave, según Palacios, está en el equilibrio entre la reflexión sobre la práctica y el saber de los libros.</p><p>Con humor futbolero, resumió la idea: "en la cancha se ven los pingos". Dos profesionales pueden egresar con las mismas calificaciones y, sin embargo, uno se destaca en la práctica y el otro no.</p>Humanizar la evaluación<p>En el tramo final, Palacios pidió correr la evaluación del lugar de la mera medición. No es, dijo, "premio y castigo ni cuadro de honor": en ese momento los alumnos ponen en juego cuestiones afectivas, emotivas y nerviosas que deben ser cuidadas y respetadas.</p><p>De ahí que reclamara coherencia entre lo que se enseña y lo que se toma: no se puede evaluar aquello que no se explicó o de un modo que no se practicó en clase. "Eso es injusto", subrayó.</p><p>También destacó el rol de la devolución. Sin una retroalimentación que explique en qué se falló y cómo mejorar, la calificación pierde sentido: "es como el horóscopo". Para el columnista, una evaluación solo sirve si permite reconocer los errores y aprender de ellos.</p><p>"Hay que humanizar la evaluación para poder convivir permanentemente con ella", cerró Palacios, que invitó a "amigarnos" con una instancia que acompaña a las personas durante toda la vida.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Victor Palacios, docente, filósofo y columnista, habló sobre la auto-evaluación y la acción que realizan los terceros también sobre nosotros.]]>
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                                <updated>2026-07-21T18:26:45+00:00</updated>
                <published>2026-07-21T18:23:55+00:00</published>
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            La Filosofía de Peter Thiel: columna de Víctor Palacios
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                <![CDATA[Victor Palacios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Víctor Palacios dedicó su columna semanal de educación en LU9 Radio Mar del Plata a desmenuzar el pensamiento de Peter Thiel, el cofundador de PayPal y Palantir que en los últimos meses se instaló en la Argentina y se convirtió en una de las figuras más comentadas del nuevo escenario tecnológico y político global. "Vino a la Argentina este señor que es un mega ultra millonario fundador de varias empresas muy grandes", introdujo el columnista, antes de detenerse en la matriz filosófica que está detrás del personaje.</p><p>En el mismo aire, Palacios también se refirió al paro docente y a la violencia escolar, dos temas que dominaron la agenda educativa de la semana. "Cuidar el clima de trabajo y cuidar el respeto por la escuela es una prioridad", planteó, aunque relativizó la herramienta del paro como vía para visibilizar el problema: "No sé si la mejor manera es como mecánica el paro, pero bueno, llama la atención y nos hace parar para pensar que evidentemente hay que dedicarle tiempo, todos los actores sociales, a evitar estas situaciones".</p>Un paro que "interrumpe la rutina" para discutir la violencia<p>Palacios sostuvo que la medida de fuerza, más allá de la discusión salarial o gremial, obliga a repensar la responsabilidad colectiva frente a episodios de violencia en las aulas. "Está bien interrumpir la rutina de alguna manera para llamar la atención sobre esta cuestión, que es crucial", remarcó.</p><p>El columnista coincidió con la observación de que muchas familias asumen el paro como una molestia logística más que como una alerta pedagógica. En esa línea, comparó la dinámica con los antiguos cortes de calle: "Si no se interrumpe la circulación habitual, todo sigue. Entonces, cuando generás esa molestia, es la forma que tenés de plantear que hay una problemática".</p>De Stanford a Buenos Aires: quién es Peter Thiel<p>El cuerpo central de la columna estuvo dedicado al magnate estadounidense. Palacios recordó que Thiel —cofundador de PayPal junto a Elon Musk y de Palantir, la empresa de análisis de datos vinculada a la seguridad y la defensa— estudió filosofía y derecho en la Universidad de Stanford. Allí fue alumno de René Girard, el pensador francés fallecido en 2015 que escribió "media docena de libros muy importantes" y cuya teoría de la rivalidad mimética, según Palacios, "es el padre del pensamiento de Peter Thiel".</p><p>Thiel desembarcó en Argentina en abril, mantuvo reuniones con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada y, en paralelo, participó de torneos de ajedrez en el Círculo Torre Blanca del barrio porteño de Almagro, dato que llamó la atención de la prensa local e internacional. "Es uno de los nombres que más se dan ahora en el contexto del nuevo mundo", apuntó el conductor del programa, Nicolás, durante la entrevista.</p>"De 0 a 1": la tesis de los monopolios y los "elegidos"<p>Palacios resumió el libro más conocido de Thiel, "De 0 a 1", como una distinción tajante entre dos tipos de empresas. Por un lado, las que mejoran lo que ya existe: "Una experiencia que va de una empresa ya existente a dos, tres, cuatro, n experiencias que se trata de maximizar, de copiar, de repetir". Por el otro, las que crean algo de cero. Para Thiel, sostuvo, "la mejor opción no es tomar una empresa ya existente y expandirla, copiarla, reproducirla o mejorarla, porque eso genera pequeñas mejoras que no cambian demasiado". La clave, según el magnate, es "pasar de cero a uno", inventar en un ámbito sin precedentes.</p><p>La receta concreta, recordó el columnista, consiste en "detectar un nicho pequeño, una empresa que satisface una demanda que no existía, y hacerla crecer hasta convertirla en imprescindible". Y agregó la sentencia más polémica del libro: para Thiel, "las únicas empresas que valen la pena son aquellas zarpadas que producen una mejora tecnológica diez veces superior a todos sus rivales y competidores". El resultado son monopolios, no empresas en competencia.</p>"Una posición bastante polémica" sobre la educación universitaria<p>De esa lógica empresarial, Thiel deriva una crítica frontal al sistema educativo. "La educación actual, primaria, secundaria y sobre todo universitaria, te prepara para competir en un mundo de iguales, donde tenés que sacar una pequeña ventaja, prepararte para todas las carreras posibles, hacer mérito en todos los ámbitos posibles, por las dudas, para que te tomen en alguna empresa", expuso Palacios, parafraseando al autor.</p><p>Para el magnate, esa formación está mal orientada. "La educación está equivocada, la competencia está equivocada. Lo que hay que buscar son estos grandes elegidos que pueden visualizar, promover y crear un monopolio que le lleva diez cuerpos de ventaja a todos", sintetizó el columnista. Y completó con la idea más controvertida: "Los fundadores de estos monopolios son elegidos, somos pocos. Pequeños grupos de elegidos. Una sociedad que quiere tener éxito tiene que promover a los elegidos, tolerar a los elegidos, promover los monopolios y generar una sociedad donde estos elegidos tengan piedra libre, con una educación donde sean promovidos".</p><p>Palacios calificó esa visión como "bastante polémica" y "monopólica", y señaló el supuesto que la atraviesa: "Hay personas elegidas y otras que no".</p>Girard contra Thiel: el maestro que pensaba lo contrario que su discípulo<p>El cierre de la columna fue, quizá, su punto más original. Palacios contrapuso al filósofo Thiel con su propio maestro. "René Girard decía justo lo contrario que su discípulo", explicó. Mientras Girard proponía "superar la rivalidad mimética que instala la competencia mediante la colaboración", Thiel sostiene "que la única manera de superar la competencia es por una violencia mayor, por un éxito mayor".</p><p>El conductor introdujo entonces una mirada de época: "Son tiempos de la colaboración. Las redes sociales permiten la colaboración. Competir contra el otro es perder tiempo, mucho más pérdida de tiempo es competir contra uno mismo o tratar de copiar lo que uno fue". Palacios coincidió y reforzó la línea de Girard frente a la de su exalumno.</p><p>Sobre el final, el columnista no escondió su asombro por el contexto local del fenómeno. "Me parece fascinante, en el peor sentido de la palabra, que haya elegido la Argentina para venir a hacer una experiencia", planteó. Y dejó abierta la pregunta sobre por qué un pensador de esas características eligió este país como laboratorio: "Tal vez sea un contexto donde todo puede pasar".</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Victor Palacios, docente y filósofo, reflexionó sobre el libro de Peter Thiel.]]>
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                                <updated>2026-06-30T14:01:21+00:00</updated>
                <published>2026-06-30T13:55:36+00:00</published>
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            ¿Cómo se construye autoridad docente?: columna de Víctor Palacios
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                <![CDATA[Victor Palacios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El debate por un caso resonante en una escuela privada de Mar del Plata —la decisión de no renovarle la matrícula a un alumno y el fallo judicial que después ordenó su reincorporación— dejó al descubierto una tensión de fondo: la relación entre la autoridad docente y la Justicia. Así lo planteó el docente y filósofo Víctor Palacios en su columna por LU9, donde pidió no llegar a "una conclusión categórica" cuando se desconoce qué originó el conflicto.</p>El caso que disparó la reflexión<p>Palacios recordó que la semana pasada hubo en la ciudad "un caso muy comentado": una escuela propuso no renovar la matrícula de un estudiante y, tras sucesivas apelaciones y contraapelaciones, la Justicia resolvió que el alumno debía permanecer en la institución.</p><p>Un dato clave atraviesa todo el tema: los detalles de la situación inicial no trascendieron porque las personas involucradas son menores de edad. "No se pueden ventilar", remarcó el columnista.</p><p>En el programa se reconstruyó que el caso involucró al Colegio Einstein y que el origen fueron reiteradas malas conductas del alumno, cuyo detalle no es público. Según se planteó al aire, tras labrar numerosas actas, la única herramienta que le quedaba a la institución privada fue no renovar la matrícula. La Justicia, en segunda instancia, habilitó la reincorporación al considerar que se afectaban los derechos del niño. Tras el regreso del estudiante, se mencionó la aparición de una pancarta que, entre otras cosas, lo señalaba como "el intocable".</p>El riesgo de opinar sin conocer los hechos<p>Palacios aclaró que no iba a expedirse sobre las medidas de ese colegio en particular: "son colegas, son respetables y yo presumo que actuaron correctamente". Su reflexión apuntó a otra cosa: a lo que se escribió alrededor del tema.</p><p>El problema, según el docente, aparece cuando alguien no conoce la situación inicial y, sin embargo, defiende "con mucho entusiasmo" una posición. En esos casos, dijo, todo ese fervor resulta "totalmente irrelevante" respecto de lo que realmente ocurrió.</p><p>Para graficarlo trazó una distinción: no es lo mismo un alumno que estaba comiendo un chicle —"una cuestión menor"— que un caso de "bullying grave" o de daño a terceros. "Hace mucha diferencia y cambia mucho", sostuvo. En el diálogo, esa lógica se comparó con "una especie de posverdad": una idea formada de antemano, sin importar qué pasó.</p>La no renovación de matrícula, un punto límite<p>El columnista subrayó que estas situaciones son "muy dolorosas para cualquier escuela". Llegar a una no renovación de matrícula, explicó, es admitir que no dieron resultado "un montón de procedimientos pedagógicos preliminares".</p><p>Allí ubicó la verdadera misión de la institución educativa: enseñar a convivir. La escuela cumple su función, dijo, cuando logra "que entre todos podamos aprender las pautas de cómo colaborar con los demás y construir conocimientos con los demás".</p><p>Por eso, advirtió, que la Justicia quede en una posición "adversativa" frente a la escuela es "un problema tremendo". Y marcó el doble límite: la escuela no puede tener a la Justicia "como enemiga", pero la Justicia tampoco puede considerar "irrelevante la voz de la escuela" y su criterio pedagógico.</p>Faltan instancias intermedias<p>Uno de los ejes de la columna fue la ausencia de mediaciones antes de llegar a tribunales. Palacios valoró los consejos de convivencia que funcionan dentro de cada escuela, pero alertó que no existe un consejo de convivencia interescolar ni un comité de pares vinculante.</p><p>En otros países, comparó, hay instancias previas —un tribunal que evalúa la situación y busca soluciones alternativas— antes de que intervenga la justicia ordinaria. "Falta una ruedita intermedia", graficó, para resolver los conflictos en el propio ámbito pedagógico.</p>Por qué el sistema no puede expulsar<p>El docente recordó un punto central: la educación es obligatoria, por lo que no existe dejar a un chico en edad escolar fuera del sistema. "La expulsión no existe", afirmó, y lo ilustró: no se puede "poner a un chico en una catapulta y mandarlo a la luna".</p><p>El sistema, planteó, debe poder decir que una conducta es incompatible con las normas de una escuela, pero a la vez responder dónde y de qué manera ese estudiante continúa su escolaridad. El problema se agrava en casos de salud mental, donde hay conductas "difíciles de congeniar" con las de otros compañeros.</p><p>Para Palacios, el sistema educativo bonaerense todavía es "flojo" en esos dispositivos: faltan escuelas preparadas para la educación domiciliaria y mejores herramientas de contención. Así, dijo, muchas familias que atraviesan una situación de salud mental "se encuentran desamparadas, solas".</p>Una autoridad docente que hay que cuidar<p>Sobre el cierre, el columnista reivindicó el rol del buen docente, esa autoridad que "te das cuenta enseguida" por cómo se planta frente al grupo. Con el mismo curso, observó, la dinámica puede ser "sólida" con un docente y no tanto con otro: el abordaje hace la diferencia.</p><p>De ahí su pedido final: no dejar "muda" a la escuela. Cuando se simplifica un conflicto y se le da la razón a una sola parte sin atender "todo el trabajo pedagógico que se hizo", la escuela "queda un poco maniatada". Nadie quiere invisibilizar el rol de la Justicia, concluyó, pero la voz de la escuela y la lectura docente de cada situación "debe ser tenida en cuenta".</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Victor Palacios, docente y filósofo, habló sobre la figura de los profesionales de la educación hoy en día, en un contexto de mayor violencia en las comunidades educativas.]]>
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                                <updated>2026-06-16T14:08:48+00:00</updated>
                <published>2026-06-16T14:07:34+00:00</published>
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            &quot;Lo hago porque puedo&quot;: la advertencia de Víctor Palacios sobre el yo que perdió los límites
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Víctor Palacios propuso este martes en los estudios de LU9 una reflexión sobre lo que definió como el "yo prepotente": ese sujeto moderno que actúa bajo la lógica del "lo hago porque puedo" y que, al perder de vista las reglas y los límites, deriva en arbitrariedad. Para el filósofo, se trata de una potencia que nació como conquista de la modernidad pero que, llevada al extremo, "se pasó tres pueblos como mínimo".</p><p>El planteo recorrió un arco que va desde la revolución copernicana hasta la crisis posmoderna. Según Palacios, el mismo "yo" que en el siglo XVI fue capaz de voltear teorías milenarias es el que hoy, sin autorregulación, avanza sobre los derechos de los demás, las instituciones y el equilibrio necesario para "vivir juntos respetando a la otra persona".</p>El nacimiento del yo pensante<p>El columnista situó el origen del problema a fines del siglo XVI, cuando Copérnico, Galileo y los astrónomos de la época cuestionaron la teoría geocéntrica y produjeron lo que se conoció como revolución copernicana. Palacios recordó que aquella idea sostenía que "la tierra era el centro del universo", una verdad que venía desde la antigüedad, refrendada por Aristóteles y convertida en sentido común durante dos mil años.</p><p>Allí, explicó, aparece "un yo que piensa", capaz de derribar una teoría tan antigua a partir de la observación científica. Para el filósofo, ese gesto pone las bases del "yo pienso" cartesiano y de una nueva subjetividad moderna: el yo pasa a ser la sede de la verdad, desplazando otros criterios anteriores ligados a los textos sagrados o consagrados.</p>Un yo potente, pero no omnipotente<p>El punto de inflexión, según Palacios, llega cuando ese yo moderno se convierte en base absoluta de la verdad y se olvida de que la modernidad también construyó un orden basado en reglas. "Mi yo vale lo mismo que el yo de cualquiera", subrayó, para recordar que existe un orden jurídico y legal en el que los derechos del resto cuentan igual que los propios.</p><p>En esa línea, marcó una distinción que atraviesa toda la reflexión: la ciencia y la verdad modernas se levantaron "sobre la idea de un yo potente, pero no sobre la idea de un yo omnipotente". Es decir, un yo que puede mucho, pero que necesita el doble chequeo, el respeto por el posicionamiento de los demás y la renuncia a creerse un iluminado con acceso directo a una verdad superior.</p>La crisis posmoderna y la arbitrariedad<p>Esa tensión, advirtió, entró en crisis. Palacios describió la etapa posmoderna como "la exasperación" de la posibilidad de que cada uno haga lo que quiere simplemente porque puede. Y alertó que el fenómeno no se limita a lo individual: también se traslada al plano político, nacional e internacional.</p><p>En ese terreno, señaló que reaparecen "cuestiones de una arbitrariedad" inquietantes, al punto de que "vuelven a aparecer campos de concentración o genocidios" porque una potencia tiene la fuerza militar para hacerlo. El resultado, sostuvo, es un cambio de signo: en lugar de un orden basado en reglas, "un desorden basado en la prepotencia", que en la vida cotidiana se traduce en quienes "pisotean, rompen, avanzan simplemente porque pueden".</p>"Algo huele mal en Dinamarca"<p>Para cerrar, Palacios retomó la imagen shakespeariana de la catástrofe, esa sensación de que "algo se rompió y ya no funciona". El propio Nicolás completó la cita de Hamlet —"algo huele mal en Dinamarca"— y el columnista la hizo suya con una condición.</p><p>"Algo huele mal si nosotros no autorregulamos la capacidad de irrumpir simplemente porque podemos", concluyó. La advertencia final apunta menos a un diagnóstico cerrado que a una responsabilidad compartida: sin esa autorregulación, dijo, se pierde el orden jerárquico, la regulación de valores y el principio ordenador que permite la convivencia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Víctor Palacios, docente y filósofo, habló sobre los conflictos individuales de cada ser humano y el ideal del 'yo'.]]>
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                                <updated>2026-06-09T14:01:14+00:00</updated>
                <published>2026-06-09T14:00:31+00:00</published>
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            Reflexión de la crisis de la subjetividad moderna: columna de Víctor Palacios
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El filósofo y docente Víctor Palacios visitó los estudios de LU9 Radio Mar del Plata para compartir una reflexión sobre la crisis de la subjetividad moderna, desde sus raíces en el siglo XVII hasta el presente.</p><p>El punto de partida fue René Descartes y su obra Meditaciones metafísicas: un libro breve —apenas 50 páginas y seis meditaciones— que, según Palacios, "dio vuelta la historia de la filosofía como una media" y sentó las bases de la filosofía moderna. "Por eso se lo llama padre de la filosofía moderna", señaló el especialista.</p><p>Un mundo en crisis filosófica, igual que hoy</p><p>El contexto en el que Descartes escribió ese libro no era muy distinto al actual: la ciencia avanzaba a pasos agigantados tras el Renacimiento, pero el clima filosófico era, en palabras de Palacios, "una bolsa de gatos". Frente a ese escenario, el pensador francés propuso un método radical: la duda metódica.</p><p>"Vamos a dejar de lado cualquier pensamiento, cualquier teoría, cualquier doctrina que no esté total y absolutamente probada de manera indubitable", explicó Palacios. Con ese principio, Descartes revisó todo el conocimiento acumulado hasta entonces y descartó tanto la evidencia de los sentidos —que llevarían a creer que la Tierra es plana y está quieta— como la intuición, que "a veces acierta y a veces se equivoca".</p><p>"Pienso, luego existo": el fundamento de la modernidad</p><p>De esa duda radical emergió el gran descubrimiento cartesiano: el cogito ergo sum, "pienso, luego existo". Para Palacios, la frase es tan resonante que a veces "nos oculta su verdadero significado": lo que Descartes descubrió es que dentro de cada persona hay un sujeto que piensa, interpreta el universo a su manera y constituye el centro de un nuevo orden.</p><p>"Ese sujeto que piensa es el mismo fundamento que después, en la filosofía de las grandes revoluciones —la Revolución Francesa, la Revolución Americana, la Revolución de Mayo— está basado en la idea de que dentro de cada persona hay un sujeto que piensa, que vota, que decide", afirmó el docente.</p><p>Ese principio, añadió, dio forma a un nuevo orden filosófico, jurídico y político que estructuró el mundo durante los siglos XVII, XVIII, XIX y XX: "un orden basado en reglas, en saberes científicamente comprobados, en un control de la conducta racionalmente organizado".</p><p>La caída del muro y la tercera muerte de la verdad</p><p>Pero ese orden, según Palacios, empezó a resquebrajarse. El especialista ubicó en la caída del Muro de Berlín, en diciembre de 1989, el símbolo de ese quiebre: "todo este orden de la subjetividad moderna empieza a ser cuestionado, empieza a entrar en crisis".</p><p>Retomando a Nietzsche, Palacios describió este momento como una tercera "muerte de la verdad", luego de la que protagonizaron los griegos y la que representó el propio Descartes. "Las grandes verdades han muerto, los grandes dioses de la modernidad han muerto. Dios ha muerto y con él han muerto todas las ideas que establecían un principio regulador", citó.</p><p>Y amplió el alcance de esa frase: "Dios ha muerto también quiere decir: el padre ha muerto, el Estado ha muerto, el orden ha muerto. Y acá se abre la nueva crisis posmoderna, una crisis de la subjetividad que hace tambalear este orden político, económico, subjetivo y epistemológico".</p><p>Un mundo multipolar sin respuestas claras</p><p>En ese marco, Palacios advirtió sobre el retorno de fenómenos que parecían superados: situaciones que evocan campos de concentración, vulneraciones de derechos humanos que "parecían ganados por la modernidad", y una inestabilidad global creciente.</p><p>"Estamos en un mundo altamente inestable que puede explotar en cualquier momento", señaló, y convocó a seguir preguntando: "por eso es interesante consultar a filósofos que están pensando en este momento hacia dónde puede rebotar esta situación".</p><p>El especialista dejó abierta la puerta para un próximo encuentro en LU9, donde planteó debatir las alternativas que ofrece la filosofía contemporánea ante esta crisis: la sociedad líquida, el antropocentrismo y el desafío de la inteligencia artificial, entre otras corrientes en tensión.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Victor Palacios, docente y filósofo, habló sobre una crisis de la subjetividad.]]>
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                                <updated>2026-06-02T22:48:00+00:00</updated>
                <published>2026-06-02T22:47:08+00:00</published>
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            Una educación humana para seres humanos: columna de filosofía y educación con Víctor Palacios
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El reconocido pedagogo Víctor Palacios pasó por los estudios de LU9 Radio Mar del Plata y compartió una reflexión sobre lo que definió como "una educación humana para humanos", a partir del episodio que se viralizó hace dos semanas, cuando una vicedirectora pateó el banco de un estudiante en medio de una situación de desborde en el aula.</p><p>Palacios sostuvo que el hecho generó "opiniones muy encontradas" y advirtió que la escuela atraviesa una etapa "amenazada" y "muy tensionada", aunque remarcó que llegar a ese extremo "para lograr que haya un clima adecuado" no puede ser el camino. En ese sentido, llamó a poner en valor el trabajo docente y el clima propicio dentro del aula, dos elementos que, dijo, están "un poco perdidos" en la sociedad actual.</p>Una mirada sobre el episodio viral<p>El especialista contextualizó el caso de la directiva que pateó el banco como una situación de "desregulación" frente a un aula desordenada. Reconoció que es posible entender a la docente que ingresa al aula buscando "ordenar la cuestión" y "generar respeto por el trabajo docente", pero subrayó que el desenlace expone un problema más profundo: la dificultad creciente para sostener un clima de trabajo dentro de las escuelas.</p><p>Para Palacios, ni el desborde estudiantil ni la reacción de la directiva son aceptables: "Creemos que ni una cosa ni otra", planteó, y pidió rescatar y subrayar el respeto por la tarea docente como condición indispensable del proceso educativo.</p>"La educación no es una transacción"<p>El pedagogo cuestionó el avance de la lógica de mercado dentro del vínculo educativo. Señaló que la escuela quedó atrapada en una dinámica de "cliente" en la que se demanda un servicio, y advirtió que ese marco distorsiona el ida y vuelta propio del aula: "La educación no es una transacción, no es un intercambio donde le podemos reclamar al docente como si fuera un empleado", afirmó.</p><p>En esa línea, comparó la situación de los docentes con la de otras profesiones bajo tensión —periodistas o comerciantes— y reconoció el reclamo legítimo por mejores condiciones laborales. Sin embargo, fue tajante: las condiciones adversas "no pueden ser una justificación" para que un docente o un directivo "pierda los estribos" o llegue al destrato. "Tenemos que tener cierto equilibrio aún cuando las condiciones no sean las mejores", expresó.</p>"El caos contagia caos"<p>Uno de los ejes centrales de la reflexión fue la idea de que el ambiente físico y simbólico del aula moldea la conducta. "El caos genera caos y contagia caos, y el orden transmite orden", sostuvo Palacios, al describir cómo los estudiantes —"personas en formación"— se ven especialmente afectados por entornos sucios, rotos o desordenados, donde "cada uno hace lo que quiere, cuando quiere, como quiere".</p><p>En el polo opuesto, describió el escenario que considera deseable: respetar los turnos, levantar la mano para hablar, escuchar al otro y construir un registro común. Ese clima, dijo, "genera otro ida y vuelta" y habilita el aprendizaje.</p>La metáfora shakespeariana<p>Palacios recurrió a una imagen literaria para explicar lo que ocurre cuando se pierde lo que llamó el "principio ordenador". Señaló que en las tragedias de Shakespeare se repite una escena previa al desenlace dramático, en la que los personajes perciben que ese principio se ha quebrado: "El cielo se confunde con la tierra, aparecen eclipses que vaticinan desgracias, los fantasmas atraviesan la escena, los campos pierden sus cosechas, las mujeres abortan, el sol se aparece manchado de sangre".</p><p>Para el pedagogo, esa imagen funciona como espejo de la escuela y de la sociedad actuales. Cuando se pierde la jerarquía y "el respeto por las diferencias", se ingresa en una zona de "caos indiferenciado" en la que, advirtió, históricamente algunos creen ver una única salida posible: "Un sacrificio, una matanza". Allí ubicó la circulación de la idea del atentado dentro de las escuelas, "como una tentación social que recorre como un fantasma".</p>El vuelo de la mariposa<p>Sobre el cierre, Palacios rescató una frase del pedagogo Philip Jackson, autor del clásico La vida en las aulas: "La educación y la tarea en las escuelas se parece más al vuelo de una mariposa que a la trayectoria de una bala". A partir de esa imagen, defendió un modelo educativo "más humano", no guiado por algoritmos, centrado en "escuchar a los demás, compartir y convivir las diferencias", incluso en contextos donde el principio ordenador parece haberse perdido.</p><p>La charla en LU9 cerró con una pregunta abierta sobre la relación entre escuela y sociedad: si es la escuela la que debe ordenar lo que sucede afuera, o si el desorden áulico es apenas un reflejo de lo que ocurre puertas afuera. Una discusión que, anticipó el conductor Víctor Solís, quedará para una próxima entrega.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gu30GdxYZ25_A9BohFm70_zzBjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1777384918.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En diálogo con "Ecos de Mañana", el columnista Víctor Palacios, docente y filósofo, habló sobre la situación 'amenazada y tensionada' en el ámbito educativo, que llama a la necesidad de brindar 'educación humana para seres humanos'.]]>
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                                <updated>2026-05-26T20:36:05+00:00</updated>
                <published>2026-05-26T20:26:29+00:00</published>
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